Gracias, Sergio
Hoy ha sido un día raro. Esta tarde me he quedado como noqueado por perder algo que aún no era mío.
Daba por cerrada una operación que todavía no había firmado. En fin.
Tras colgar el teléfono, me he quedado con los ojos fijos en la pantalla de mi portátil, impotente, como hubiese mirado por el parabrisas el piloto de un cuatrimotor con tres rotores en llamas atravesando una bandada de pájaros.
De forma mecánica, he ido cerrando ventanas, hasta llegar al correo. Tenía un mensaje marcado como no leído. Era un mail de un amigo, con un enlace a Youtube.
A veces, la solución llega de la mano del problema.
Gracias, Sergio.
